Heraldos de la Paz

Bienvenidos

Queridos hermanos y hermanas, hablemos hoy con Dios. Al estar delante de él podemos mostrarle no solo con palabras sino con todo nuestro ser aquello que nos debilita, que nos destruye y nos desalienta, lo que nos duelo y ya no podemos cargar con nuestras solas fuerzas. Aprovechemos la ocasión al hablar con él para pedirle la paz del mundo, la transformación de tantos corazones violentos, la unidad de nuestras familias, la preservación de nuestros valores e ilusiones y el trabajo digno para todos.

Al hablar con él no olvidemos pedirle también por los gobernantes, la santa iglesia, los secuestrados, los enfermos, los presos y nuestros fieles difuntos. Son muchas cosas verdad? Pero hablar con Dios siempre es una bendición y una oportun idad que debemos aprovechar. Los bendigo con afecto y tengo presentes sus peticiones expresadas por este medio. Cuídense mucho.